Las hidroeléctricas y la discordia

Publicada originalmente el 28 de marzo de 2017 en Facebook.
Autor: María Bräuner
Si algo tenemos todos claro es que la necesidad de energía eléctrica y agua es primordial para las personas y en particular para un “país en desarrollo”. Más ahora, la necesidad de generar energía eléctrica con bajo consumo de carbono nos apunta más y más a buscar energías “limpias” o renovables. Una de estas soluciones es la energía hidroeléctrica. Esto, claro está, no es ninguna novedad. Civilizaciones antiguas hacían uso de la energía hidráulica para hacer funcionar los molinos, por ejemplo; incluso investigaciones arqueológicas en ciudades Maya han encontrado construcciones que se cree fueron para desviar ríos y embalsar agua. En Estados Unidos cuentan con hidroeléctricas desde aproximadamente 1880; a inicios de 1900 la energía hidroeléctrica contribuía casi un tercio del total de energía para todo EEUU. De hecho, tras la depresión de 1930, las hidroeléctricas ayudaron a la población estadounidense a combatir problemas económicos (a través de energía barata generada por las hidroeléctricas) y en cierta medida a través de las represas lograron controlar problemas de inundaciones y sequías en distintas regiones. En Europa producen energía hidroeléctrica desde 1895 (Planta Jaruga en Croacia, la primera en Europa, segunda en el mundo). Hoy día Austria genera más del 50% de su energía eléctrica a través de la hidro-; Noruega ¡más del 95%! Sin embargo, desde hace una o dos décadas se iniciaron remociones de represas y centrales hidroeléctricas en países de la Unión Europea y en Estados Unidos, mientras que en Latinoamérica (y África y algunos países de Asia) las propuestas de hidroeléctricas crecen a la vez que las opiniones de la población se dividen en pros y contras radicales.
Antes de adentrarnos más en el tema, comprendamos cómo es que funciona el aprovechamiento del agua para generar energía. Para empezar, existen distintos tipos de hidroeléctricas. Las más sencillas son las “centrales de agua fluyente” (“run-of-the-river type”), las cuales no requieren la construcción de represas (aunque suelen desviar parte del caudal), se suelen construir en ríos con suficiente caudal a lo largo del año, o en sitios en donde combinan otros tipos de energía, pues este tipo no tiene forma de controlar su potencia de manera artificial. La hidroeléctrica Jaruga (Croacia) mencionada en el párrafo anterior es de éste tipo (por algo no tiene mayor problema con el hecho de estar dentro de un Parque Nacional, además del hecho que hoy día es la fuente de energía para el parque nada más). La mayoría de hidroeléctricas en Noruega son también de este tipo, pues la geografía del país lo permite. Las más famosas son las centrales de embalses (e.g. Chixoy), en donde se embalsa el agua del río (o parte de) por medio de la construcción de represas (una o más). Esto se busca (o se construye) a lo largo de un gradiente altitudinal lo suficientemente alto para que la caída de agua (a través de tuberías que llegan a las turbinas que hacen rotar los generadores) sea capaz de generar la energía requerida por la energía potencial adquirida. Estos embalses hacen que el caudal requerido en períodos de mayor o menor demanda de energía por parte de la población sea controlable, pues deciden en qué momento liberar el agua embalsada. Los embalses sirven como reservas de agua para evitar problemas de escasez por motivos climáticos estacionales y así poder seguir proveyendo energía a lo largo del año. Otro tipo de centrales comunes son las de bombeo, en donde el agua se bombea a un embalse río arriba durante el momento de menor demanda (a través del uso de otros tipos de energía) y durante el momento del día de mayor demanda el agua se libera desde el embalse superior y funciona como una central de embalse. Independientemente del tipo de central que se trate, tras la generación de energía es obviamente necesario tener líneas de transmisión para hacer llegar esta energía a la población. Aclarado esto, podemos ver algunas de las ventajas de estos proyectos:
  • Es una fuente de energía renovable, implicando una posible reducción en la dependencia de combustibles fósiles u otras formas de energía contaminantes o inseguras
  • Dependiendo del tipo de central, se puede controlar rápidamente la producción de energía en base a la demanda local
  • Producción de energía barata (aunque el costo inicial y tiempo de construcción suelen ser muy elevados)
  • En ocasiones los embalses pueden cumplir también otras funciones importantes para la sociedad (recreación, agua para riego o suministro de agua potable)
  • Ofertas laborales durante su construcción
  • Usualmente menor para su funcionamiento (volvemos al punto de energía barata)
  • Reducción de la dependencia de fuentes externas (e.g. otros países), contribuyendo a la seguridad y eficiencia del suministro de energía de una forma descentralizada
  • Contribuye a la estabilidad de la provisión de energía
Todas estas ventajas son aspectos necesarios dentro de la sociedad, pero estas son principalmente útiles a corto y mediano plazo. Veamos un poco sobre los impactos ambientales negativos que tienen las hidroeléctricas. En el siguiente cuadro se presentan algunas modificaciones antropogénicas causadas por plantas hidroeléctricas y el efecto que éstas tienen en el medio ambiente.
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(Allan y Castillo 2007; Sternberg 2008; McCartney 2009; Schwaiger et al. 2013; Zarfl et al. 2014; Gelfenbaum et al. 2015; Opperman et al. 2015)

Traduzcamos un poco el cuadro anterior. Para empezar, el impacto que una planta hidroeléctrica puede tener va a depender siempre del tipo de planta, modo de operación y ubicación. Podemos resumir los impactos negativos a la fragmentación del río y a la regulación en el caudal. Fragmentar el río con barreras como represas impide el movimiento natural de sedimento, nutrientes, animales y microorganismos a lo largo del río; parte de la saturación de sedimento (dependiendo del tipo de planta) hace que sea necesario que cada cierto tiempo la planta lo libere (“flushing”), y liberar toda esa cantidad de sedimento de una sola vez implica de nuevo una total perturbación al ecosistema. El “hydro-peaking” perturba de manera similar; organismos adaptados a su ecosistema se ven de repente en condiciones distintas; aquellos organismos que logren adaptarse rápidamente a este cambio se verán de nuevo afectadas al momento de liberación de un mayor caudal o sedimentos. Tanto el “flushing” de sedimentos como el “hydro peaking” acarrean flora y fauna disruptivamente. Río abajo las áreas inundables adyacentes (floodplains), los deltas del río, humedales y estuarios reciben ahora un menor caudal, menor sedimento y menor cantidad de nutrientes, haciendo a los sistemas menos productivos. La alteración en el hábitat afecta usualmente a las especies denominadas “especialistas”, que a veces incluso son endémicas a un área en específico (y entran dentro de categorías de protección nacional e internacional), poniéndolas en peligro e incluso perdiéndolas por completo, dando también lugar a especies oportunistas a colonizar. Pero, ¿a quién le importan esos microorganismos y nutrientes? La pérdida de la biodiversidad no sólo nos afecta como país con alto potencial turístico (el sector turístico es el segundo generador de divisas para el país), sino la biodiversidad cumple varias funciones que nos son útiles como la regulación de los ciclos de nutrientes (e.g. suelos fértiles), filtración del agua (agua potable, reducción de sitios de reproducción de vectores de enfermedades), regulación climática, mantienen los ecosistemas en buena calidad, etc. Por si fuera poco, alterar el caudal afecta la hidrología: el nivel de saturación del subsuelo (e.g. acuíferos, reservas de agua para momentos de sequía), hacen a las regiones adyacentes más propensas a inundaciones (local o río arriba) y/o cortos de agua o sequías estacionales (río abajo). Claro, los embalses también pueden ser útiles con fines de recreación, agua potable (dependiendo de la calidad), uso para irrigación y navegación. Por supuesto que parte de lo atractivo de las hidroeléctricas es que no contaminan el agua, pero crear un embalse en donde se acumula agua con cierta cantidad de nutrientes (ya sea natural o por eutrofización antropogénica) puede llegar a propiciar afloramientos de algas (e.g. cianobacterias) que pueden liberar toxinas. En general, dependiendo del tipo y tamaño de planta y la manera en que el proyecto se planifique, las perturbaciones por hidroeléctricas disminuyen la capacidad de auto-purificación del ecosistema a través de las modificaciones biológicas, físico-químicas e hidro-morfológicas que ocasionan. Conservar la biodiversidad no es una cuestión emocional o estética, la biología de la conservación busca la conservación de funciones ecológicas que proveen bienes y servicios para las poblaciones humanas presentes y futuras. ¿O es que acaso no necesitamos también agua potable, comida y dinero?
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Según Opperman (2015), modelos predictivos indican que en las siguientes tres décadas se van a construir tantas hidroeléctricas como han sido construidas en el pasado siglo. ¿Cómo es que los países desarrollados tienen tantas centrales hidroeléctricas existentes, planificadas y en construcción a la vez que están removiendo otras? ¿Por qué en varios países latinoamericanos, africanos y asiáticos aún es un tema tan problemático? Las primeras represas y centrales hidroeléctricas construidas en países norteamericanos o europeos se construyeron cuando aún se desconocía el impacto negativo que podrían tener y cuando se creía que los beneficios que proveen pesaban más que cualquier posible desventaja. Con el tiempo, “signos” como períodos más prolongados de sequía o inundaciones, escasez en el recurso pesquero o alteraciones micro-climáticas dieron prioridad a investigaciones más a detalle sobre la hidrología, morfología y ecología acuática, y hoy día es una cuestión mundial el intento de encontrar el balance entre la energía hidroeléctrica y el mantenimiento de los servicios ecosistémicos de los cuerpos de agua. En Estados Unidos y Europa se han removido ya más de 3000 represas. ¿Por qué? En ocasiones la razón es sencilla: la represa llega al fin de su período de concesiones, en donde aplicar para prolongarla es posible, pero los riesgos sociales y ambientales pesan más, por lo que deciden removerlas. En la cuenca del Danubio (10 países incluidos), se han removido ya varias represas (Alemania, Austria y Hungría principalmente), se han mejorado tecnológicamente algunas para generar más energía a la vez que inician programas de restauración de la vegetación riparia y pases o escaleras para peces migratorios. A continuación, otros ejemplos:
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CASO LACHUÁ
LagunaLachua

Laguna Lachuá se encuentra en Cobán, Alta Verapaz. Muchos la llaman el “Espejo del Cielo”.

El Parque Nacional Laguna Lachuá (PNLL) se encuentra en el municipio de Cobán en Alta Verapaz, entre el río Chixoy (N y O), el río Icbolay (E) y las montañas Peyán y Sultana (S). Fue establecido como área de protección especial en 1989 (decreto 4-89: Ley de áreas protegidas) y declarado Parque Nacional en 1996 (decreto 110-96) y es co-administrado por el CONAP, INAB y MAGA. El área es un corredor importante entre las tierras bajas de Petén y la Sierra Chamá (Navas et al. 2012). Dentro del parque encontramos especies de flora y fauna importantes como patrimonio natural del país, y algunas especies dentro de marcos de protección nacional e internacional como el jaguar y el venado cola blanca, y es un importante sitio de migración para aves que tienen la laguna Lachuá como ruta de paso o destino final. Dentro del parque, además de la principal laguna, se encuentran varios humedales y dentro del área figuran varios ríos como el Icbolay, Peyán (principal afluente), Lachuá, Txetoc, Escondido (afluente secundario), el Altar y el río Machaca. Se trata de un parque de bosque subtropical pluvial y húmedo de cuya integridad dependen aproximadamente 52 comunidades que viven en el área de influencia del PNLL (en su mayoría de ascendencia q’eqchi’). Dentro del área también se han encontrado cuatro sitios arqueológicos, protegidos también dentro de la Ley de Protección al Patrimonio Cultural. Además, es un importante sitio turístico para la población guatemalteca y para el turismo internacional (aproximadamente 3700 visitantes al año) (CONAP 2011, Navas et al. 2012). Además del PNLL, un sitio promovido por el Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (SIGAP) dentro de los sitios de interés cercanos es el nacimiento del río Icbolay en Rocja Pontilá (CONAP 2011).
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(CONAP 2011)

La propuesta de la hidroeléctrica en el río Icbolay inició hace aproximadamente 5 años. Qué casualidad que, tras tres vistos negativos de la Evaluación de Impacto Ambiental, un despido y una nueva contratación en el MARN misteriosamente aprueban el proyecto. ¿Acaso esto no es corrupción? Aquí pocos se indignan. Uno de los tantos aspectos que hacen evidente la falta de rigor científico de la EIA es el orgullo con el que presentan que el proyecto tendrá algo innovador para una hidroeléctrica en Guatemala: una escalera de peces. Claro, esa es una de las soluciones que se han intentado (y a veces tenido éxito) en cuencas como la del Danubio, para especies de peces migratorios. En el río Icbolay no hay peces que requieran esa medida de prevención o mitigación, el impacto es otro, pues no hay peces migratorios ni especies que presenten un comportamiento similar como para poder hacer uso de esa escalera para “evitar” la fragmentación que ocasionaría la represa. No digamos, si pudieran, el catastrófico destino que tendrían al otro lado ya que el caudal ecológico que pretenden dejar es de tan sólo 3 m3/s. El caudal ecológico que se debe permitir no es una simple estimación al ojímetro ni una “promesa” como la expresada por la empresa: “garantizamos que el río nunca se va a secar”.
En la página web de la empresa también aclaran que el proyecto está fuera de áreas protegidas, y que “para eso Guatemala tiene más de un 30% de su territorio en áreas protegidas” (es TAN SÓLO el 30%…). Pero están atentando contra la integridad ecológica de un río que en parte de su cauce ingresa a este parque nacional y puede alterar la integridad del parque. Además, la declaración de un área protegida lastimosamente no impide que el parque se vea afectado por actividades que se lleven a cabo a su alrededor, en particular la manera en la que el PNLL está delimitado, que no es la mejor. En la página web también pueden encontrar una sección en donde intentan respaldar la aprobación del EIA con aspectos legales, haciendo énfasis en cómo el CONAP no tiene nada que hacer aquí ya que están afuera del PNLL. Repetimos: el río Icbolay forma parte del PNLL y cualquier alteración hidro-morfológica en el río va a influenciar sobre el PNLL. ¿Y el MARN? Claro, con el viceministro de ambiente diciendo que “se puede oponer todo el país si quiere” pero él mantiene “la postura” de que la hidroeléctrica opere…vamos para atrás y para abajo. Además, dentro de los “argumentos” legales por parte de la empresa y el MARN están obviando una gran lista de legislación nacional e internacional que aplica a casos como este (ver siguientes dos figuras).
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Página de la central Rocja Pontilá
Enlace de la página de la central Rocja Pontilá: https://www.centralrocjapontila.com/

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ALGUNOS documentos legales en materia de ambiente que aplican al caso de la hidroeléctrica en el río Icbolay (Azul: Convenios Internacionales ratificados por Guatemala; Rojo: Convenios Centroamericanos; Verde: legislación nacional) ***La legislación ambiental de Guatemala está increíblemente bien hecha, si se cumpliera viviríamos la utopía que algunos queremos para el país.

Una de las ventajas antes mencionadas es la generación de energía sin generación de gases de efecto invernadero (GEI). Eso es algo enmarcado dentro de convenios internacionales e incluso legislación nacional. Sin embargo, la construcción de las centrales hidroeléctricas suele implicar la destrucción de parches de bosque (sumideros de CO2) y la inundación de las zonas adyacentes induciendo la putrefacción de la materia orgánica (lo cual libera GEIs, como metano). Es cierto que los humedales artificiales creados por las represas también podrían fungir como sumideros de carbono. También en la página web de la Central Rocja Pontilá explican que “el nuevo proyecto incluso ayudará a mejorar los humedales de la zona aledaña al sitio”. Pero, ¿generar energía de poco consumo y “nula” liberación de carbono con humedales que podrían fungir como sumideros y hábitat vale el sacrificio de perder hábitats y sumideros naturales de carbono y poner en riesgo nuestra biodiversidad y la integridad de uno de nuestros parques nacionales y más importantes humedales?
No podemos obviar el impacto social negativo e incluso devastador que las hidroeléctricas han tenido en algunos países en desarrollo. Parte del sangriento conflicto entre Egipto, Etiopía y Sudán (pronto por involucrarse Uganda y Ruanda) se debe al uso del Nilo y la construcción de represas. “Three Gorges Dam”, en el río Yangtze en China, inundó sitios arqueológicos y culturales, puso en riesgo de derrumbes partes de la cuenca, y desplazó a 1.3 MILLONES de personas, todo por intentar controlar inundaciones río abajo y producir energía (hoy día es la más grande hidroeléctrica en el mundo en términos de su capacidad de producción, a costa de millones de vidas). Las represas construidas con el fin de controlar el suministro de agua en el suroeste de Estados Unidos han alterado la recarga hídrica a tal punto que hoy día tienen problemas de sequía que año a año empeoran. El Mar Aral (lo invito a buscar imágenes del Mar Aral hoy día) se secó colapsando comunidades y pesquerías a raíz del desvío de sus dos afluentes (aunque el fin era para riego, no producción de energía, vemos un impacto del desvío de ríos). Comunidades enteras sin trabajo. El caso del Tigris y Éufrates y su recuperación tras la caída de Saddam Hussein es otro caso interesante, aunque de distinto conflicto de fondo (al final casi todas las guerras han partido de conflictos ambientales). Conflictos similares en casos de hidroeléctricas en Brasil, Paraguay, Chile y Colombia han tenido impactos negativos (desplazamientos y muertes) en comunidades andinas y amazónicas. Vamos a Río Negro y la construcción de Chixoy (1975 – 1983): su construcción implicó la inundación de 2,000 hectáreas de tierra (con potencial agrícola), la desaparición de sitios arqueológicos y recursos naturales, y la desaparición de al menos 20 aldeas. El Banco Mundial, uno de los principales financistas de Chixoy, cesó de financiar proyectos hidroeléctricos grandes por aproximadamente 15 años tras verse involucrado en varios casos en donde las hidroeléctricas que financiaban implicaban desplazamiento y muerte de personas (e.g. Zimbabue, Ghana). Ahora el Banco Mundial es también de los principales entes investigadores sobre los daños efectuados tras la construcción de Chixoy, y presionó al Gobierno de Guatemala para firmar el “Acuerdo Político entre el Gobierno de la República de Guatemala y los Representantes de las Comunidades Afectadas por la Construcción del Embalse de la Hidroeléctrica Chixoy” – 2006; finalmente el Acuerdo Gubernativo 378-2014: “Política Pública de Reparación de las Comunidades afectadas por la construcción de la hidroeléctrica Chixoy” (“resarcimiento individual y colectivo a ejecutarse 154 millones de dólares del 2015-2029”). Volvemos a la página web de Rocja Pontilá, en donde también, orgullosamente, anuncian todas las promesas que hicieron a las comunidades afectadas por la construcción…vaya, qué bonito ¿no? Quizá sea cierto, pero la historia nos ha demostrado lo contrario. Y es que Q600,000 al año para 47 copropietarios por un pedazo de su tierra (poco menos de Q1100 al mes) mientras alteran el potencial agrícola, el microclima y la recarga hídrica de la zona, parece una burla a absolutamente toda la población guatemalteca.
La construcción de una hidroeléctrica implica también la construcción de nuevas carreteras (sí, puede ser positivo) y las líneas de transmisión, y esto también requiere una evaluación de impacto ambiental, no para decir “no”, como dicen, sino para poder definir la manera de llevarlas a cabo con el menor impacto posible a las funciones del ecosistema y a los guatemaltecos. Este proyecto atenta contra un área protegida y su zona de amortiguamiento. Es innegable. Frases como “garantizamos que nunca se va a secar” no son ninguna garantía, ni es un caudal ecológico vagamente estimado uno apropiado o suficiente. Que el viceministro de ambiente venga a decir que “mantiene la postura de permitir que la hidroeléctrica opere” es otra enorme gota, y es que esto no es de postura, no es una opinión o una ideología, pues una apropiada evaluación y planificación podría hacer que el proyecto sí fuera para un beneficio real para el país en lugar de un nuevo detonador para más catástrofes sociales y ambientales que no necesitamos. Como dice González (2017), los objetivos de los empresarios de energía del país no parecen ser el proveer energía eléctrica a la población guatemalteca.
Final
Oponerse a la construcción de hidroeléctricas no es la solución e implica quedarnos estancados. Continuar aprobando proyectos de este tipo de la manera en que se han llevado a cabo, peor aún, es ir para atrás. El costo inmediato de la búsqueda de sitios alternativos (combinando mejor eficiencia energética en balance con un mínimo impacto social y ambiental) será más elevado que el “business-as-usual”. Sin embargo, a mediano y largo plazo nos ahorramos el llegar a tener que invertir aún más en restauración ecológica como está sucediendo en los países que ahora intentan recuperar las funciones ecosistémicas que les han salido caras (o en “compensaciones sociales”, como el caso de Río Negro – Chixoy). Además, de esta manera se disminuyen los riesgos ambientales que pueden afectar la misma operación de la planta, y haciendo bien las cosas desde un inicio es posible incluso una rápida aprobación del proyecto (en lugar de los cinco años que les tomó con un evidente acto de corrupción de por medio) e incluso financiamiento.

¿Qué podemos hacer?

– Innovar en centrales existentes, actualizarlas tecnológicamente y optimizar su eficiencia energética, así como la restauración ecológica paralela a cada proyecto
  • Así evitamos fragmentar nuevas áreas, a la vez que se reparan y sustituyen centrales existentes con nuevas tecnologías más eficientes y amigables socio-ambientalmente (e.g. turbinas “fish-friendly”; “eco”-turbinas Voith Hydro’s Alden han logrado un aumento en 40% en la producción de energía; cambio a acero inoxidable para extender la vida de las existentes y reducir las probabilidades de fallas catastróficas de las represas)
  • Algunos ejemplos de innovación en centrales existentes en donde se mejoró la eficiencia en la producción de energía y se mejoraron las condiciones ecológicas del río: Planta Vohburg y planta Gottfriedig en Alemania
– Promover centrales hidroeléctricas pequeñas, de oleaje o centrales “de agua fluyente” (con su debida planificación y evaluación)
– Cambio en el modo de operación para disminuir el impacto del “hydro-peaking”
– Re ubicación de proyectos a sitios que ya cuenten con represas
– Promover otro tipo de energías renovables (siempre evaluando, caso a caso, las ventajas, desventajas, y cuáles tienen más peso para el sitio en específico)
       – Eólica, solar, mareomotriz, geotérmica, biomasa…
– Establecer legalmente los principios de prevención, precaución, y el principio de “quien contamina paga”
  • Parafraseando el principio de precaución aplicado en la UE: la falta de investigación o información científica NO debe usarse como motivo para ignorar o posponer medidas de prevención de degradación ambiental.
  • Principio de “quien contamina paga”: las partes que alteren las funciones ecológicas pagan por el daño hecho de acorde a los costes que las pérdidas de esas funciones implican; re-inversión en restauración/rehabilitación o conservación.
– Incentivar la investigación eco-hidrológica para determinar zonas de exclusión y zonas en donde una central hidroeléctrica podría tener un mínimo impacto ecológico y social a la vez que una eficiente producción de energía para la población
– Disminuir la demanda de energía también es cuestión de cada uno de nosotros: reducir el consumo innecesario de energía y el consumo de productos cuya producción implica prácticas insostenibles
– Programas de monitoreo
– Compensación de los impactos que no se pueden evitar invirtiendo en restauración, protección y manejo de cuerpos de agua cercanos que provean servicios similares al afectado
El sector de la energía hidroeléctrica contribuye a un desarrollo de energía sostenible si se lleva a cabo en una manera holística/integradora, evaluando adecuadamente los beneficios y costos ambientales, sociales y económicos. Enlazar proyectos hidroeléctricos a restauración ecológica es algo en donde ambos lados ganan (más opciones de financiamiento, condiciones que no ponen en riesgo a la planta, servicios ecosistémicos íntegros, etc.). Esto contribuiría al ritmo y calidad del desarrollo del país, antes de continuar decepcionando y rompiendo el tejido social guatemalteco, con la excusa de que eso es desarrollo.
Hydropower1
REFERENCIAS
1. Opperman, J.; G. Grill y J. Hartmann. 2015. The Power of Rivers: Finding balance between energy and conservation in hydropower development. The Nature Conservancy: Washington, D.C. 52 pp.
2. Allan, J.D. y M.M. Castillo. 2007. Stream Ecology: Structure and Function of Running Waters. 2a ed. Springer. 444 pp.
3. Zarfl, C.; A.E. Lumsdon; J. Berlekamp; L. Tydecks y K. Tockner. 2014. A Global Boom in Hydropower Dam Construction. Aquatic Sciences. 1(77): 161-170.
4. McCartney, M. 2009. Living with Dams: Managing the Environmental Impacts. Water Policy. 11(S1): 121-139.
5. Sternberg, R. 2008. Hydropower: Dimensions of Social and Environmental Coexistence. Renewable and Sustainable Energy Reviews. 6(12): 1588-1621.
6. Schwaiger, K.; J. Schrittwieser; V. Koller-Kreimel; E.Hödl-Kreuzbauer; O. Gabor; G. Jula; A. Bizjak; P. R. Mah; N. S. Zvanut and R. Mair. 2013. Sustainable Hydropower Development in the Danube Basin: Guiding Principles. ICPDR. Austria. 40 pp.
7. International Commission for the Protection of the Danube River (ICPDR). 2013. Hydropower Case Studies and Good Practice Examples. ICPDR. Austria. 39 pp.
8. CONAP. 2011. El Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas: Base fundamental para el bienestar de la sociedad guatemalteca. CONAP/ZOOTROPIC. 360 pp. Documento técnico No. 95 (01-2011).
9. Navas, A.; D. Möller; E. Mollinedo; G. Möller; I. Herrarte; M. Viteri; M.R. Braeuner; A. Font. 2012. Análisis de las características físico-químicas y la comunidad de organismos acuáticos en el Parque Nacional Laguna Lachuá (PNLL). UVG/CONAP. 44 pp.
10. Noriega, L. 2016. ¿Por qué “no dejan trabajar” a las hidroeléctricas? Brújula Gt. http://brujula.com.gt/2016/04/18/por-que-no-dejan-trabajar-a-las-hidroelectricas/
11. González, S. 2017. Las hidroeléctricas son necesarias. Redacción Canal Antigua. https://canalantigua.tv/las-hidroelectricas-son-necesarias/
12. Gelfenbaum, G.; A.W. Stevens; I. Miller; J.A. Warrick; A.S. Ogston y E. Eidam. 2015. Large-scale dam removal on the Elwha River, Washington, USA: Coastal geomorphic change. Geomorphology 246(2015): 649-668.
13. Fjeldstad, H.P.; B.T. Barlaup; M. Stickler; S.E. Gabrielsen y K. Alfredsen. 2011. Removal of Weirs and the Influence on Physical Habitat for Salmonids in a Norwegian River. River Research and Applications. 6(28): 753-763.
Otras lecturas recomendadas:
1. TNC. Rivers and Energy: Finding Balance Between People, Nature and Dams (TNC): https://www.nature.org/ourinitiatives/habitats/riverslakes/rivers-and-energy.xml?redirect=https-301
4. Dearden, N. 2012. Guatemala’s Chixoy dam: where development and terror intersect. The Guardian. https://www.theguardian.com/global-development/poverty-matters/2012/dec/10/guatemala-chixoy-dam-development-terror
5. Pearce, F. 2013. A Successful Push to Restore Europe’s Long-Abused Rivers. Yale Environment360. http://e360.yale.edu/features/a_successful_push_to_restore_europes_long-abused_rivers
6. InternationalRivers. Economic Impacts of Dams. https://www.internationalrivers.org/economic-impacts-of-dams
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